Let’s Break…
TOP Scenario
.
—Rompamos.
El sonido de tu voz surcó el silencio.
—¿Qué?
La atención de Seung Hyun se tornó a ti, despertándose del ensimismamiento en que se sumió al mirar por ventana de la cafetería en que después de un paseo vespertino, terminaran para beber algo caliente y descansar.
No alcanzó a dilucidar tus palabras, pero fueron confusas. No creyó escuchar bien.
—Rompamos. -repetiste neutralmente, sin sobresaltos.
—¿Qué…? ¿Por qué así de repente…?
Él se halló turbado.
Aquella mañana, Seung Hyun te había llamado muy temprano para avisarte que no tenía actividades en todo el día, lo que les daría la oportunidad de verse y salir a algún lado. Desde que las preparaciones del comeback empezaron, tú y él no se habían visto, cosa que tenía alrededor de dos meses.
Era cierto, te llamaba y pudiste escuchar su voz; sin embargo, eran llamadas rápidas de algunos minutos. No podías verlo más que en las fotografías que de vez en vez salían en alguna revista o blog. Resultaba irónico que siendo su novia, ni siquiera pudieras verlo y constatar que estaba bien, en las mismas condiciones que una fan.
Tal parecía que regresabas a serlo.
Y es que las circunstancias en que se conocieron fueron inesperadas. Tú cargada de libros huías de la lluvia que se desató aquel día mágico. Él, motivado por su buena voluntad te cubrió con su paraguas.
Jamás lo imaginaron. Él enamorándose de una fan -que aunque no férrea, lo admiraba-. Tú, conociendo a ese hombre que siempre creíste inalcanzable. Ambos se descubrieron por azar, lo que finalmente los llevó a desear estar juntos. No podrías dejar de agradecer esa feliz casualidad.
Esa casualidad que no sabías, también llegaría a desgarrarte.
Ironías de la vida.
—Yo… Ayer… Una amiga me invitó a su boda -comenzaste a contar como una anécdota. Él escuchaba atento-. Mientras conversábamos junto a otras amigas de la universidad, me preguntó si tenía novio o algo. Por supuesto yo dije que no como acordamos…
Hiciste una pausa que a Seung Hyun pareció eterna. Tus labios intentaron una sonrisa breve al recordar ese pacto que alguna vez hicieron de mantener su relación en secreto, apelando a la razón de que sería difícil en sus circunstancias estar inmerso en una relación sentimental. Y tú estabas consciente de ello, apoyaste la idea desde un principio. Él estaba volando tan alto… No tenías el valor de cortar sus alas.
—Ellas realmente se sorprendieron. Me preguntaron el por qué. Yo invente cualquier excusa. Entonces se ofrecieron a presentarme a algún buen muchacho… No me quedó más que sonreír.
Esa sonrisa triste que se esforzaban tus labios en mantener, le palpitó en el pecho. Un respiro hondo te revitalizó los sentidos.
—Papá también me ha preguntado sobre lo mismo, qué es lo que pienso hacer de mi vida. También quiere buscarme a alguien. Le dije que no y se enfadó conmigo. Él dijo: ¡¿Por qué carajos te aferras a estar sola?! -imitaste el tono de tu padre-. Obviamente me quedé callada.
El dolor de tus palabras iba penetrando lentamente en él al darse cuenta de que lo que ibas contando eran más que simples anécdotas, eran las razones que enarbolabas para intentar explicar la inquietud que te movía a solicitar aquella cosa impensable.
—Incluso hoy… Dije que iba a encontrarme con unas amigas…
—_____… -susurró Seung Hyun, llamándote. Su tono sonó como una súplica para que te detuvieras, no quería saber más.
Dolía.
—Rompamos. -repetiste con tu tono inicial.
—No quiero. -respondió él de repente, no sabiendo qué hacer o decir con certeza, más que lo que salió de su alma.
—Seung Hyun… -suplicaste a tu vez, queriendo hacerlo entrar en razón.
—No romperé contigo, _____. Debe haber algo que podamos hacer, vamos a solucionarlo de otra manera. -habló él, ignorando tu propuesta.
—¿Y cómo quieres solucionarlo, Seung Hyun? ¿Presento un novio ficticio? ¿Cada vez que me sienta con ganas de ir al cine o a pasear, o hacer compras o caminar por ahí me imagino que estás conmigo, o qué?
El latido que golpeaba fuerte en el centro de tu estómago envió señales a tus mejillas y ojos. Unas rojas, los otros cristalizados ya.
—Todas esas veces que necesite un abrazo, una palabra de aliento, alguien que me reconforte, ¿Miro las fotografías en el computador o el póster en mi pared?
Tus pupilas buscaron el suelo, incapaces de retener el agua de tus ojos. Las nauseas subieron por tu vientre.
—Estoy cansada… Muy cansada de sentirme así.
Seung Hyun sintió la impotencia. Le hería mirar el dolor que sintió en ti, en cada una de las frases que tejías, y no pudo comprender que él fuese el causante de todo aquel sufrimiento que derramaba tu bella mirada. La mirada que él amaba.
—No escondamos más nuestra relación, hagámosla pública. -determinó él, angustiado por lo que ocurría.
De verdad estaba enamorado de ti, de verdad te amaba. Y no es que tú lo dudaras, al contrario. Era su mismo amor el que era incompatible con las circunstancias.
—No seas tonto. No podemos hacer eso. -dijiste sonriendo dulzonamente ante el intento de él por encontrar una solución, una muy conmovedora-. Sabes que eso no es lo que quiero, Seung Hyun.
—¿Entonces qué es lo que quieres? -soltó con enojo, raspando las palabras sin elevar su tono. Se hallaba desesperado por tu necia negativa.
—¿Crees que todo va a estar bien si hacemos eso? -cuestionaste sin esperar respuesta, sólo razonando-. Quizá yo esté bien pero tu no. Todo por lo que has luchado se verá afectado cuando eso pase y no lo deseo. Es muy pronto para que dejes de volar tan alto.
—No puedo entenderte…
La confusión lo embargó, la sensación atorada en su garganta lo exasperaba.
—Sólo separémonos –indicaste, con la humedad en tus mejillas-. Se bien que me quieres y yo también lo hago, pero estoy harta de anteponer un “nosotros” que no estoy segura si existe o existirá, a todo lo que hago y dejo de hacer.
—_____… –llamó Seung Hyun nuevamente, como un ruego.
—Olvidémonos uno del otro y sigamos con nuestras vidas, con eso que anhelamos hacer sin preocuparnos más por el otro. Si la vida es muy generosa y realmente existe un “nosotros”, en algún momento nos cruzaremos nuevamente, en mejores circunstancias quizá.
—¿Realmente estamos terminando? –preguntó él en un murmullo.
Incapaz de hablar, asentiste levemente.
—Por esto es que no salgo con fans. –señaló Seung Hyun con un toque de humor, sabiéndote destrozada igual que él.
Una breve sonrisa asomó en tus labios.
Después de escucharte hablar de tus heridas, y saberse el causante de ellas, no tuvo el coraje de contradecirte. En el fondo entendía esas razones que expusiste. ¿Cuántas veces no habrás llorado en silencio o abiertamente mientras él no estuvo? ¿Cuántas veces no vio tu tristeza? ¿Cuántas veces no habrás esperado por él? ¿Cuántas veces habrías tenido que mentir? ¿Cuántas no te habrás sentido sola?
—Está bien, tú ganas –cedió con falsa serenidad-. Terminemos.
Tus pupilas se dirigieron a él y vieron esa comprensión resignada. El gesto abatido que mostraba su faz rasguñó tu corazón. Por un momento quisiste abrazarlo y olvidarte de todo lo demás, tratando de convencerte que podrías seguir soportando el dolor de su ausencia e incertidumbres.
No, no podías más.
—Da lo mejor. –pronunciaste para animarlo. Aquél era tu ‘adiós’.
—Tú también, ______. –dijo él, mirándote con detenimiento, intentando grabarse tus rasgos para evocarte cuando te extrañara, para llevarte en su memoria.
Más perlas cayeron de tus ojos y sonreíste al asentir con brío, convenciéndolo de que lo harías.
—Cuídate…
Tu voz quebrada no continuó y cerraste los labios. Seung Hyun supo que estaba concluido, que era hora de marcharse. Con las punzadas atravesándole el pecho, dio media vuelta y salió del pequeño lugar. A pasos cansados, a pasos perdidos.
Y en el café, una chica lloraba.
Ella lloraba.
.
NA: Melancolía, Nostalgia. ¿Cómo podría definir esto? I’m feel so sad these days…
See you later…
‘About a Girl’
Big Bang Shoots
Page 4 / TOP
.
La campanilla de la puerta sonó de nuevo, alertando con su tintineo sobre un nuevo cliente. Sus ojos oscuros -que se encontraron perdidos en las páginas blancas de un libro-, se elevaron en dirección a la entrada. Era ella de nuevo.
Sus pupilas la siguieron en su trayecto a la barra. La escuchó solicitar su orden al muchacho encargado: Expreso Americano.
“Y un bagel con chabacano”, complementó Seung Hyun en su cabeza, adivinando las siguientes palabras de la chica.
—Y un bagel con chabacano. -pidió ella, cumpliendo con la profecía del joven que la contemplaba desde la cuarta mesa.
Era ya un hábito. No es que Seung Hyun sintiese que la estuviera acosando o algo parecido. Simplemente aquella era una rutina que se repetía casi diariamente, cosa que en algún momento captó su atención de naturaleza curiosa.
En un principio no se dio cuenta. Quizá desde antes que él comenzara a frecuentar esa cafetería estratégicamente ubicada casi enfrente del lugar de rodaje, ella ya fuera allí regularmente. Sólo que él no lo había notado hasta aquel día en que reparó en el título del libro que sostenía en sus manos y leía con gran atención, acompañada de su vaso alto de café. Ese título le recordó los días en que su abuelo solía leerle cuando era pequeño.
Pensó que aquello había sido casualidad, sin embargo, al día siguiente la misma chica se encontró sentada en el mismo lugar con el mismo libro. Supo entonces, que ella gastaba su tiempo de lectura en esa cafetería.
Hizo la cuenta. 5 días se había tardado en completar el libro de 253 páginas -sin contar claro-, los que ya llevaba leyéndolo con antelación. En algún momento se sintió estúpido de contar los días, pero lo olvidó pensando en la particular ilusión de que alguien estuviese sintiendo las mismas impresiones que él cuando era un niño. Sentía como si reviviera la experiencia de la mano de ese hombre al que admiraba en su infancia.
Por aquel motivo, Seung Hyun empezó a identificarla y grabarse sus rasgos. Las acciones cotidianas ayudaron a ello. No muy alta pero de mediana estatura. Complexión regular, exacta en su opinión. Cabellos largos y castaños, sueltos al natural. Un rostro ovalado enmarcaba los rasgos que destellaban cierto toque de misterio y seriedad.
Luego de ese título vinieron otro y otro, todos conocidos para él. Eso le hizo sentir a la larga una especie de conexión espiritual, y por obvias razones, mayor curiosidad. Ir a esa cafetería ubicada frente al set de grabación se convirtió en un hábito suyo en sus ratos libres. Aunque no siempre la veía.
A veces, él llegaba y ella se iba casi enseguida. Otra veces, él la vía entrar ya cuando se terminaba su hora de descanso. Incluso hubo un lapso de tiempo -alrededor de semana y media-, en que ella no fue a la cafetería ni una sola vez. Recordó sentirse ansioso de saber el porqué, incluso podría decir que en esos días estuvo un tanto irritable sin razón aparente. El malestar desapareció cuando al siguiente miércoles, ella entró con tres tomos casi enciclopédicos bajo su brazo: medicina, diseño, marketing. Tópicos totalmente dispares. Nada de literatura.
“¿Será estudiante?”, preguntóse Seung Hyun, observándola pasar páginas y páginas de los libros y tomar notas en una libreta. Tres días después le preocupó notarla enferma.
Lo supuso después de verla más cubierta de lo normal, con una bufanda anudada al cuello y ser testigo de un par de episodios de tos. Deseó poder ofrecerle algo medicinal, un té o algo así, como esos que su madre le preparaba cuando él se enfermaba. Incluso pensó seriamente en llevarle una infusión verde con miel. Evidentemente no lo hizo. ¿Cómo lo haría?
“Hola, soy el chico que ha estado observándote desde hace días. Note que estabas enferma por lo que consideré te haría bien un té con miel”
Analizándolo desde ese punto de vista, podía pasar por todo un acosador. Irónico. La estrella siempre acosada por las fans, acosando a una niña ordinaria. Y tuvo unos deseos inmensos de hablarle, de saber quién era ella. Pero no sabía cómo, no tenía confianza.
No era como acercarse y simplemente ponerse a hablar. En un bar lo hubiese hecho, incluso allí mismo si no tuviera toda ese esbozo acerca de ella, esa barrera que se izaba conforme a la aseveración de que te acercas y las emociones son las mismas que te alejan.
—Jiyongie… ¿Cómo lo hiciste? -preguntó Seung Hyun uno de esos días en los que decidía resolverse sobre ese asunto, refiriéndose al modo en que el líder de BIGBANG había conocido a su novia casualmente en una cafetería. Coincidencias.
—Ummm, peleamos por café.
—¿Por café? -repitió el mayor, frunciendo el ceño.
El líder asintió.
—Ambos habíamos pedido un latte y tomamos el vaso al mismo tiempo creyendo cada uno que era suyo. -contó el muchacho, remembrando con diversión el momento.
—¿Y se lo cediste, no? -adivinó el rapero. Jiyong sonrió al negar levemente.
—Se veía tan graciosa con esa expresión ceñuda y con sus grandes ojos negros mirándome, que me dieron ganas de seguir molestándola. Le dije que ese era mío y que yo había llegado primero.
—¿Y era cierto? -preguntó interesado como un chiquillo.
—No, ese era su latte.
Seung Hyun rió por el extraño primer encuentro de su mejor amigo con su ahora novia, a la que él gratamente conocía. Pero por razones obvias, él no iba a seguir la misma estrategia; pero de algún modo le infundo algo de valor.
El día que por fin se decidió a acercarse con el argumento perfecto, ella apareció acompañada con otro joven. ¿Quién demonios era ese sujeto? ¿Sería que ella tenía un novio?
“Probablemente”, respondióse con desilusión el big boy.
Sus intenciones se fueron por un tubo. O por lo menos eso quiso pensar hasta que media hora después, una chica entró al café y se abrazó al hasta entonces ‘sujeto’ que compartía con la señorita ‘sin nombre’. Se alivió al saber que eran sus amigos.
No obstante, aquello ayudó sólo para darle el último empujón. Debía hablar con ella antes de que por alguna otra razón la oportunidad se le escapase de las manos. Realmente sentía una curiosidad feroz por acercarse a esa mujer de ojos profundos y pestañas espesas. No sabía definir porqué, pero quería hacerlo.
Y así, al escuchar el tintineo de la puerta de entrada, verla entrar hacia la barra y solicitar su pedido, algo en su estómago saltó. Divisó cómo cruzaba la estancia y elegía una pieza doble -situación perfecta-, sentándose al abandonar su bolso y chaqueta en el respaldo.
Abrió un nuevo título literario y comenzó al leer. Tal parecía que lo había recién empezado, el separador se halló alrededor de la treintava página. Dando un respiro profundo y silente, Seung Hyun se levantó de su lugar y se dirigió hacia donde ella estaba.
A tres pasos, estuvo tentado a regresar, pero no lo hizo. Intentando conservar la entereza requerida en la acción. Se detuvo frente a los sillones gemelos.
—Hola. Quizá resulte extraño pero… ¿Puedo preguntar tu nombre?
Al escuchar el grueso de esa voz, la chica levantó sus pupilas y lo miró. Por primera vez, Seung Hyun pudo contemplar esos ojos grandes de cerca, observándolo con gran curiosidad y sorpresa.
—Me llamo Seung Hyun. -informó él, intentando darle un poco de confianza si es que eso era posible.
Los labios de la muchacha se curvearon lentamente en una sonrisa amigable. Algo en él se le hizo encantador e inocente.
—Seung Hyun… ¿Gustas sentarte? -enarboló ella, con una voz delgada y suave, invitándolo a hacerle compañía.
Al oír su nombre salir de su boca, Seung Hyun se maravilló. Cuando lo invitó a tomar parte de su tiempo, indudablemente lo embargó una especie de confort y regocijo.
Tomando el asiento frente a ella se sonrieron. Entonces por fin, pudo escuchar su nombre. Ese nombre que no olvidaría, ni dejaría de pronunciar en su vida.
.
NA: Algo espontáneo, algo que me traía con ganas de sacarlo del pecho y de mi cabeza xD! Escribir esto ha sido un experiencia reconfortante y placentera. Se me antojó que tiene un toque distinto, algo que quise probar. ¿Qué tal?
Reblog if you enjoyed~ ^^
See you later…
‘Don´t Lie’
TOP Scenario
Parte III
.
Los días trascurrieron uno a uno sin tener noticias de Seung Hyun, noticias que no fueran de las chismosas revistas o la ruidosa televisión. Él no se había dignado a buscarte para arreglar las cosas y tú tampoco lo hiciste. Tú no tenías la culpa de nada, no fuiste quien se comportó como un perfecto patán.
Reíste con poco humor, jamás pensaste tener esas ideas acerca del amor de tu vida. “Ex-amor de mi vida”, corregiste en tu mente, y un largo suspiro salió de tus labios resecos por el viento frío del otoño. Volvías de la universidad, aquél día tuviste sólo una clase, la de las seis de la tarde. Volviste a respirar hondo y corriste para llegar a la parada del bus. Tu celular sonó, interceptando tu huída. Frunciste el ceño mirando el remitente de la llamada.
“Kwon Ji Yong”
—¿Hola? –dijiste extrañada y más como una pregunta que como un saludo.
—Hola, ________, habla Jiyong. ¿Estás ocupada? –él dijo por la línea, con un tono indistinto, no amigable como siempre.
—Eh… ¿No? –balbuceaste ante el cuestionamiento.
—Necesito que vengas a la agencia.
—¿A la agencia? ¿Por qué? ¿Pasa algo? –preguntaste por la petición tan singular.
—Necesito que vengas. A-ho-ra. –recalcó Jiyong.
Te quedaste muda por la extraña orden. Parpadeaste, pero cuando por fín lograste reaccionar, la línea se halló muerta. Él había colgado.
Meditaste el seguir o no su petición. ¿Presentarte en la YG? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Había dicho que necesitaba que fueras? De pronto sólo un pensamiento saltó a tu mente:
¿Le habrá pasado algo?
Por un mini segundo, tu rostro palideció de pensarlo. Sin detenerte en nada más te apresúrate a la YG. Durante el trayecto, miles de escenarios surcaron tu cabeza, los latidos de tu corazón golpeaban fuertemente por la incertidumbre.
Llegaste al lato edificio y te identificaste con los guardias, los que sin problema –y por la instrucción del productor Kwon-, te dejaron pasar. Caminaste aprisa, cruzando las escaleras y perdiéndote por los pasillos hasta dar con la puerta transparente que resguardaba el estudio de grabación. Reconociste el porte del líder G-Dragon mirando hacia el frente, cruzado de brazos según pudiste observar desde tu posición.
Ni te molestaste en tocar y simplemente entraste, girando la manija silenciosamente. El sentido alerta de Jiyong le hizo voltear hacia ti y mirarte de modo serio. Sólo entonces, al verlo de perfil, te diste cuenta que delante de él se hallaba Seung Hyun, sentado con cara de pocos amigos. Concluiste que Jiyong debía estar llamándole la atención por algo. La poca sorpresa del líder de BIG BANG también te hizo caer en cuenta de que estaba esperándote.
—Has llegado… -habló Jiyong, dejando por todo saludo. Haciéndose a un lado, abrió camino hacia un sillón vacío del estudio-. Siéntate.
Había algo en la voz de Jiyong, algo que te decía que debías obedecer, algo que daba miedo. Incluso su expresión: la mandíbula apretada, los ojos rojos y adornados de unas ojeras dignas del maknae, su negro cabello despeinado y revuelto. Seguramente no había dormido la anterior noche. Seung Hyun no parecía estar en mejor estado.
Esquivaste su mirada y él la tuya, pero acataste la orden de Kwon y tomaste asiento. En cuanto lo hiciste, lo oíste suspirar frustrado.
—No sé qué rayos es lo que ocurre entre ustedes dos, ni tampoco me interesa saberlo –comenzó Jiyong con un tono irritado que pocas veces le habías escuchado, ese tono que denotaba estrés en su forma más pura-. Lo único que me jode, es que seguramente es por esa razón que Seung Hyun no da una en los trabajos de grabación.
Frunciste el ceño al oírlo. ¿Había dicho grabación? Que tú supieras, el grupo no tenía planes de producción de álbum por ahora.
—Hyung, esto tiene que quedar hoy, ya no hay plazos –se dirigió al mayor el menor-. Así que necesito que solucionen “sus cosas” a-ho-ra.
Esta vez, el líder se dirigió a ambos. La intensa mirada que te dedicó fue más que suficiente para saber que así era. Tras dejar sus palabras en el aire, Jiyong salió del estudio, dejándolos solos, a ti y a Seung Hyun.
Un silencio incómodo se instaló entre ustedes.
Tenían días sin verse, y la situación en que habían quedado no era precisamente la más cordial. El toparte de nuevo en ese momento en que el ambiente se antojaba tenso, tampoco era la situación, más propicia para arreglar “sus asuntos”.
No quisiste alargar más la agonía. Lo que tenía que ser, que fuera.
—¿Cómo es eso de las grabaciones? ¿Sacarán nuevo álbum o qué?
El neutro tono de tu voz y tu disposición a hablar, hizo a Seung Hyun tornarse más receptivo. Suspiró.
—No, las grabaciones son para mí álbum.
Tus ojos se abrieron con sorpresa.
—¿Tu álbum? ¿Te refieres a tu primer álbum en solitario? –cuestionaste incrédula.
Lo observaste asentir.
—¿Por qué yo no sabía de esto? ¿Por qué no me lo dijiste? –quisiste saber. Algo tan importante como eso…
Seung Hyun tragó saliva y miró al suelo.
“¿Qué demonios significa eso?”, armaste en tu cabeza. Uno de sus sueños estaba por cumplirse y no estabas tú para compartirlo. Él no quiso que lo hicieras.
—¿Es que acaso no querías que lo supiera? ¿Es que algo como eso… no soy la indicada para compartir tus sueños?
Un nudo se formó en tu garganta, dilucidando la respuesta.
—No –atajó Seung Hyun de pronto con su voz fuerte, mirandote también a los ojos-. Es sólo que he estado confuso últimamente.
—¿Acerca de qué? –cuestionaste en un hilo de voz.
—Sobre nosotros…
Tus ojos comenzaron a brillar por las lágrimas que se acumulaban inevitablemente en tus pupilas. Seung Hyun notando esto, posó una mano en tu mejilla y te miró suplicante.
—No llores, por favor. Yo te amo, _______. Es sólo que cuando supe del lanzamiento de mi álbum me emocioné demasiado y no quise darte la sorpresa hasta que estuviera terminado, listo, para que tú estuvieras orgullosa de estar con una persona como yo –explicó ese hombre del que estabas perdidamente enamorada-. Sin embargo, las cargas de trabajo comenzaron a ser bastante pesadas, la preparación de letras y arreglos musicales, las colaboraciones y los sampleos a usar. El concepto…
TOP tomó un momento para suspirar, como si se agotara una vez más tan solo al enunciar todo aquello.
—Me di cuenta que te estaba descuidando, que estaba descuidando lo nuestro, pero no quería que supieras de nada hasta que todo estuviese impecable. Por eso… es que siempre estaba ocupado, que incluso aunque me moría por llamarte no podía porque siempre estaba pensando en sacar esto lo más pronto posible para compartirlo contigo, ________. Y luego tú… saliste herida.
Escuchaste todo en silencio, mordiéndote el labio por dentro para no soltar esas lagrimas que aun retenías en tus ojos. Nada de lo que habías imaginado era cierto. Y te sentiste idiota, estúpida, inmadura. Él quería compartirlo contigo, que te sintieras orgullosa de su logro, mostrarte que él era el mejor hombre para ti, y tú solo actuaste como una tonta.
—¿Y por qué no me lo dijiste cuando peleamos? ¿Por qué después de aquello ni siquiera me buscaste?
—Yo…
Seung Hyun posó sus pupilas oscuras en las tuyas. En ellas leíste la sinceridad que él solía mostrar cuando hablaba en serio. Su expresión preocupada te angustiaba y lo único que deseabas era abrazarlo lo más fuerte que pudieras.
—Pensé que estarías mejor sin mí…
Tus lágrimas cayeron, una de ellas humedeciendo la mano masculina que aún sostenía tu mejilla. Él continuó.
—Así no tendría que herirte más y verte llorar, ni hacerte enojar. Tampoco te preocuparías todo el tiempo por mí, ni te angustiarías pensando cosas raras. No se… no sé ni lo que yo mismo pienso.
—Seung Hyun… jamás estaré mejor que contigo –afirmaste mientras acariciaste su frente y mejilla también. Tus ojos brillantes buscaron los oscuros de él-. Mientras tú me ames, jamás estaré mejor con nadie más. Yo te amaré siempre, pase lo que pase, tú sólo tienes que confiar en mí y siempre ser sincero conmigo. Para bien o para mal. Seung Hyun… Saranghe.
La calidez de sus labios cubrió los tuyos en un beso delicado y suave, el cual fue tornándose profundo y entregado. Aquella sensación conocida y adictiva que desataba su boca es algo que echabas de menos más que nada en el mundo. Probar uno de sus besos de nuevo fue como beber agua en medio del desierto. Y Seung Hyun compartía esa opinión.
Apenas recuperaron un poco de aliento, la puerta del estudio se abrió nuevamente, dejando ver una vez más la figura esbelta de Jiyong. Sus labios se torcieron en una sonrisa.
—Debo suponer que ya arreglaron todo, ¿No? –inquirió entrando de lleno-. ¿Ya me tendrás esas grabaciones hoy, Hyung? Si no lo haces quien tendrá líos seré yo. Sorah quiere que llegue a cenar. –dijo el menor, instalándose en el tablero de mezclas.
—Ok, cuenta con ello. –afirmó Seung Hyun con una sonrisa confiada. Luego entró al cuarto de grabación, dejándote en uno de los sillones de allí. Lo esperarías para volver juntos a casa.
—Gracias, Jiyong. –murmuraste apenas, buscando dejar tus palabras en el aire y no desconcentrarlo. Él, como siempre, te había escuchado.
—Por nada, ______. Mientras siempre le des esa energía, me tendrás de tu lado. Ahora, más vale que me dejen a mí volver a casa pronto, o tendrás que ayudarme a que mi novia no se ponga enojada.
Esto último lo dijo con una sonrisa cínica que no pudo disimular. El silencio volvió al estudio, sólo se pudo escuchar la voz grave y fuerte de Seung Hyun tejiendo sus rimas.
.
Aww, ¿Que tal el final? ¿Les gustó? Espero que sí! Yo lloré! Aww Tabi!
¿Reviews? ¿Coments? Click in ‘Reply’ or leave a message in my inbox :D
If you enjoyed, loved, adored this, Reblog please… :D
Kisses!!

‘Don´t Lie’
TOP Scenario
Parte II
.
Tu móvil volvió a sonar unas tres veces, un tono seguido del otro. Era Seung Hyun tratando de localizarte. Con la rabia atorada en la garganta y en la boca del estómago, apagaste tu celular. Dijiste que no tomarías su llamada y estabas dispuesta a cumplirlo, te encontrabas lo suficientemente cabreada y herida como para hablar de nuevo con él. No era necesario que se dirigiera a ti de esa forma y con ese tono, si tú sólo querías saber de él, escuchar su voz.
—Idiota… -le insultaste entre dientes, mientras con el dorso de tu mano limpiaste todo rastro de humedad de tus mejillas.
Desde que habían comenzado a salir, habían tenido algunas peleas, no muchas pero si las hubo. De esas rencillas por tonterías, tan clásicas en los enamorados: que por qué tu falda es tan corta o por qué llegaste tarde en mi cumpleaños, pero jamás algo en lo que pudieras identificar ese tedio y fastidio. El miedo te abordó de nuevo y recordaste algunas pláticas de amigas en dónde las señales –que al parecer Seung Hyun te estaba enviando-, no podían significar otra cosa que ganas de romper. Seguramente él ya no te amaba más.
El sólo pensarlo te oprimió el pecho. Ahora estaba claro para ti, dolorosamente claro.
Los golpes en la puerta hicieron que dejaras de sacar conclusiones. Te asomaste por la mirilla y sorpresivamente te encontraste con que el visitante era Seung Hyun. La furia –producto inherente de la decepción de tu descubrimiento-, te hicieron pedirle que se fuera.
—No me voy a ir hasta que hables conmigo. Abre la puerta ya. –ordenó él, con al gravedad de su voz traspasando el grosor de la madera que los separaba.
—No quiero. –respondiste con débil voz.
—Abre ya, _________. Tiraré la puerta si no lo haces.
Sabías que no bromeaba, el tono de su voz te lo hizo saber. Él hablaba seriamente. Quitaste el seguro y giraste la manija, dándole el paso a tu departamento. Hasta que él no entró, tú no alzaste la mirada y no te volviste a él.
—¿Sigues enfadada? –preguntó TOP, cuando advirtió tu expresión indiferente y tus ojos rojos. Él supo que habías llorado y algo saltó en su pecho.
—¿No me ves radiante de felicidad? –respondiste sarcásticamente sin poder evitarlo.
Odiaba que hicieras eso, que cuando quería arreglar las cosas te envistieras con tu estúpido orgullo.
—¿Qué sucede contigo, ______? ¿Qué es lo que he hecho para enfadarte tanto? ¿Qué no te contestara las llamadas? ¿Qué estuviera ocupado con el trabajo? –explotó él, corto de paciencia y buen humor. Había huido prácticamente de la grabación de unas pruebas de sampleo con Jiyong, el cual por cierto, no lo había tomado nada bien. Las pruebas no eran nada más y nada menos que para algunas de las canciones que formarían parte de su primer álbum en solitario.
—¡No es la primera vez, Seung Hyun! Siempre resulta que estás en medio de algo importante, ya casi ni nos vemos, ni siquiera un mensaje de texto me puedes enviar para saber de ti. –dijiste alterada, sacándolo todo de golpe.
—¡Oh, discúlpame por ser un idol! –arremetió él con su propia dosis sardónica.
—¡Oh, discúlpame por ser una novia demasiado fastidiosa para una estrella como tú! –espetaste de vuelta, con los ojos llenos de agua. Él te estaba hiriendo de nuevo con sus palabras.
Observó tus ojos, y las gotas que cayeron sobre tus mejillas rojas por el enojo. Pasó una mano por su cabello en señal de frustración, luego se talló la cara con ambas palmas, buscando calma.
—Quizá estaríamos mejor separados… -soltaste entonces, cortando el aire.
Probablemente lo habías dicho sin pensar, dejando tan solo a tus impulsos actuar como quisieron. Realmente esa frase no era algo que desearas verdaderamente, fue producto de la vulnerabilidad que sentiste, no obstante, él no contestó, se quedó en silencio. Tu pecho experimentó un dolor mayor al anterior… Seung Hyun no te alegaba lo contrario, al parecer, valoraba la propuesta. Tú quedaste en shock.
—Seung Hyun… -llamaste, haciéndole reaccionar, instándole con tus ojos a que dijese algo, que te replicara, que te reafirmara lo contrario.
Y él miró tus pupilas. Pudiste leer la confusión en las de él. No podía enunciar un simple no.
—Vete… -solicitaste en un hilo de voz, incrédula por su actitud.
—_____… enunció tu nombre.
—Vete, Seung Hyun. –repetiste, con la ira saliendo de tu voz. Si lo tenías más tiempo cerca no sabías lo que podías hacer.
Él rodó los ojos por tu demanda y entendió que no lograría nada contradiciéndote, al contrario, te haría enojar más. Así que molesto también, salió por el umbral, dejando tras de sí el sonoro sonido del portazo con el que jaló la puerta.
De nuevo, las lágrimas cayeron de tus ojos, dándote cuenta de lo que estaba sucediendo.
Tú y Seung Hyun estaban rompiendo.
.
Sorry, so sad again… ¿Comentarios? ¿Reviews? Esto tendrá desenlace con una 3era parte, so… esperenlo pronto :D
If you enjoyed, reblog please… ~~
Button Theme