“Tonto Seungri”
Seungri Drabble
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Sus ojos pestañearon dos, tres, cuatro veces. Con una pincelada de incredulidad, frunció el entrecejo ante la visión.
—¿Qué rayos es eso?
—Honey~
El gesto de Laura se acentuó más al no escuchar respuesta satisfactoria.
—No quiero saber de dónde lo sacaste, o a quien se le ocurrió obsequiártelo.
—¿No es lindo?
—¿Alguna vez me responderás sin dar tantos rodeos? –contrarrestó la chica, enjarrando sus brazos en la cintura.
—Jiyong hyung –confesó quitándose el accesorio de la cabeza-. Pero debes aceptar que es lindo.
La sonrisa inocente que alargó el maknae logró remover algo en el estómago de Laura, recordándole el porqué de su debilidad por él. Tonto, Seungri.
—Si nada más falta que te pongas a bailar el “payaso de rodeo” o una cosa así –murmuró la castaña, removiéndose los cabellos con desquicio. Sabía que cuando su querido se aficionaba a algo, no lo haría entrar en razón con nada. Y a ese sombrero texano, parecía que le comenzaba a tomar afecto. No le extrañaría en absoluto que estuviese pensando en usarlo en el próximo encore.
Nota mental: Decirle a Sol que le prohíba a su adorado novio comprar cosas ridículas, o por lo menos que evite dárselas a Seung Hyun.
—¿Desayunamos ya? –presionó dejando de lado el tema del jodido sombrero.
Seungri asintió y con una sonrisa grande aventó el objeto de sus delirios en la cama, saliendo después detrás de su chica, siguiéndola por las escaleras para bajar a la cocina, desde donde se podía percibir el aroma dulce de unos hot cakes recién hechos.
—Darling… -llamó el maknae, haciendo una pausa después de tragar en gran bocado que con el tenedor embarrado en miel de maple, se llevara a la boca.
—¿Sí? –atendió Laura con distraído interés.
—¿Qué es el payaso de rodeo?
…
Tonto, Seungri.
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NA: ¡Merry Christmas, Lau! Te dije que los leerías a su tiempo, y he aquí mis primeros regalos de navidad <3~ Espero te haya gustado, es el primero que te hago totalmente dedicado a tí en toda la extensión de la palabra, más allá del ‘about a girl’ de hace tiempo :3 Te quiero muchísimo, Rose~ de verdad, te tengo en mi más sincera estima. Siempre lo mejor para tí, que la fortuna nos sonría este año venidero y los que le siguen. Muchos abrazos cariñosos ^O^
See you later… ¿And?
“Mis regalos”
Taeyang Drabble
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—¿Dónde están?
—¿Qué?
—Mis regalos.
—¿Qué regalos?
—Lo que me trajiste de UK. ¿Dónde están?
Young Bae parpadeó, preguntándose si su adorada novia no terminaba de despertarse, o si tenía aún la cabeza en medio de términos farmacológicos de finales de semestre. Al entrar a casa, la encontró bajando las escaleras rumbo al recibidor, adivinando que al escuchar el ruido del motor de la camioneta de la agencia se habría alertado pensando que era él llegando de su viaje.
No obstante, en lugar de ser recibido por un abrazo o una palabra de bienvenida, era interrogado por “sus regalos”.
—Sí, yo también te extrañé, Bettylu.
La chica entendió la indirecta de su novio y sonriendo encantadoramente, fue a abrazarlo largamente, prodigándole cariños para que le perdonase su insensibilidad.
—Obvio te extrañé, tonto.
Con ello bastó para que Young Bae se contentara y olvidara la “ofensa” de su prometida, entrando de lleno con ella a la sala, en donde olvidó un ratos sus maletas y demás equipamiento. La joven de cabellos ondulados observaba con ojos brillantes las cajas color arenas que se apilaban una sobre otra junto a la mesilla en que descansaba la fotografía de las vacaciones pasadas a Filipinas.
—¿Tienes algo de café?
Betty salió de su ensimismamiento y Young Bae notó su inusual distracción pero no hizo mucho caso, creyendo que se debía a la somnolencia propia de las siete de la mañana. El bailarín fue a la cocina con ella y observó atento cómo ella iba y venía entre la cafetera y la alacena para alcanzarle una taza de humeante café con un hilo de leche. Tae adoraba eso.
Le platicó de su viaje, de su estancia y de los sorprendentes conciertos en el Wembley Arena; hablaba emocionado, como si recordándolo lo estuviese viviendo por segunda vez. Bettylu –como él le decía cariñosamente-, le escuchaba atenta y callada, colgándose de sus palabras y contagiándose de sus excitantes vivencias, deseosa de haber podido estar allí con él.
—… y entonces Jiyongie quiso ir a un bazar underground y allí encontré cosas que no creerás.
—Y casi te trajiste media tienda. –acotó con humor la muchacha.
—No tanto así.
—Vi las fotos. –alegó Betty, refiriéndose a las imágenes de su novio con su gran equipaje en el aeropuerto circulando en la red.
—Pero no fue media tienda.
—No me imagino cómo habrá regresado Jiyong. ¿No rentó un jet privado o algo así?
Young Bae rio por la broma en alusión a su mejor amigo y su manía de comprar ropa a granel.
—No. –le hizo saber antes de abrir todas las cajas y mostrarle su contenido.
—¿Y dónde están? –inquirió la chica al ver los contenedores casi vacíos.
—¿Qué?
—Mis regalos.
—No hay regalos.
—¿Trajiste media tienda y no me trajiste regalos?
—Eh… no.
Betty abrió los labios para decir algo pero se calló. Típico de los hombres, se acuerdan de medio mundo menos de lo importante. Young Bae, sonrió al notar los labios fruncidos de su novia. No pudo evitar robarle un beso improvisado, nadie la mandaba a ser tan molestamente adorable.
—¿Eso por qué fue?
—¿Tu regalo?
Betty frunció el ceño, incrédula.
—Lo dejé en el coche. –confesó Tae, pintando en su faz un gesto tan encantador que su novia no pudo hacer otra cosa que echarse a reír.
—Más te vale. –amenazó fingidamente, para ahora ser ella la que se acercara a robarle un beso.
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NA: ¡Merry Christmas, Betty! Un cortísimo y pequeño obsequio de navidad, ojalá te haya gustado :) Mis mejores deseos para tí este año venidero y como te me haces una niña tan linda, espero seguir conociendote mucho. Muchos abrazos cariñosos ^O^
See you later… ¿And?
“Su día libre”
TOP Drabble
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—Luce…
—¿Qué quieres?
—Estoy aburrido.
—Sal a pasear.
—No quiero.
—Entonces no salgas.
—Me aburro~
—Come algo.
—No hay nada en la nevera. ¡Vamos al súper!
—No puedo, estoy ocupada.
—Luce, es mi día libre.
—Estoy ocupada.
—¡Es mi día libre!
Lucero suspiró y dejó de remarcar el lápiz digital en la tableta conectada a la enorme pantalla del ordenador de su estudio. Armándose de paciencia se giró en su silla estampada con detalles pop art –regalo de Jiyong en su anterior cumpleaños-, y miró a su prometido sentado en el sofá acondicionado para visitas indeseadas en esos momentos que la disciplinada diseñadora se dedicaba a trabajar cuando los destellos de grata inspiración le llegaban como del cielo.
—Seung Hyun, estoy trabajando en algo importante –comenzó Lucero con voz suave, como si se dirigiera a un sensible infante-. Prometo que en cuanto termine esto, saldremos a pasear. ¿Ok?
Y dado por sentado que su amado habría comprendido su solícita petición, volvió a girar su silla y centró sus ojos oscuros a través del cristal de sus lentes de trabajo, en la pantalla; retomando con sus diestros dedos las líneas oblicuas y transversales en el trazo de su imagen palpitando entre colores vivos y armónicos.
—¡Luce, es mi día libre!
La demanda en voz barítona de Choi Seung Hyun desgarró tan se súbito el silencio de su concentración, que la mano de la chica tembló y un rayón de aproximadamente seis centímetros lució rebelde en el diseño de su imaginación creativa.
Mancillado.
Con el aire que contenían sus pulmones, Lucero gritó como una loca. Frustrada, harta, desquiciada. Seung Hyun se llevó las manos a los oídos a riesgo de que se le reventaran los tímpanos. Ni siquiera se inmutó, contando treinta segundos en los que su garganta se saldría de control y paulatinamente, volvería a la normalidad.
Por el ceño fruncido en su frente, y por la que desordenadas caían mechas deslavadas de su pelo suelto, Seung Hyun adivinó que su crisis había pasado.
—¿Vamos al super? –inquirió el muchacho.
—¿No me dejarás en paz, cierto?
—Es mi día libre. –argumentó el rapero, encogiéndose de hombros.
—Tu jodido día libre…
Y sin agregar más, Lucero guardó los avances que tenía y apagó el ordenador. Tomó su chaqueta del perchero y se la puso, acomodando diligentemente el cuello de la prenda. Lista, salió del estudio, consciente de que Seung Hyun salía tras ella con las llaves del coche tintineando entre sus dedos.
Maldito estafador, sabía que obtendría su capricho.
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NA: ¡Merry Christmas, Luce! Mi pequeño y diminuto regalo de navidad, espero al menos te haya hecho sonreír. Mis mejores deseos para tí este año venidero y siempre, siempre. Muchos abrazos cariñosos ^O^
See you later… ¿And?
¿O quizá algún otro escenario? ¡Mis dedos estan cosquilludos! ¿Any request?

No me despiertes.
Aún soy una niña que quiere jugar con las flores,
aún soy una niña que quiere corretear mariposas…
Y las lágrimas brotaron sin detenerse,
Y mi cabeza dijo todo sin decir nada.
Frágil.
Débil.
Todo fue ilusión, siempre fantasía.
Ella me despertó, me dijo que no soñara más.
¿Cuándo se detuvo el tiempo y lo dejé pasar?
Porque ya no me siento yo,
porque de repente mi brújula cayó y está rota…
Y las lágrimas brotan sin detenerse,
Y mi cabeza dice todo sin decir nada.
Y mis labios han enmudecido…
-Sol Bronte-
Let’s Break…
TOP Scenario
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—Rompamos.
El sonido de tu voz surcó el silencio.
—¿Qué?
La atención de Seung Hyun se tornó a ti, despertándose del ensimismamiento en que se sumió al mirar por ventana de la cafetería en que después de un paseo vespertino, terminaran para beber algo caliente y descansar.
No alcanzó a dilucidar tus palabras, pero fueron confusas. No creyó escuchar bien.
—Rompamos. -repetiste neutralmente, sin sobresaltos.
—¿Qué…? ¿Por qué así de repente…?
Él se halló turbado.
Aquella mañana, Seung Hyun te había llamado muy temprano para avisarte que no tenía actividades en todo el día, lo que les daría la oportunidad de verse y salir a algún lado. Desde que las preparaciones del comeback empezaron, tú y él no se habían visto, cosa que tenía alrededor de dos meses.
Era cierto, te llamaba y pudiste escuchar su voz; sin embargo, eran llamadas rápidas de algunos minutos. No podías verlo más que en las fotografías que de vez en vez salían en alguna revista o blog. Resultaba irónico que siendo su novia, ni siquiera pudieras verlo y constatar que estaba bien, en las mismas condiciones que una fan.
Tal parecía que regresabas a serlo.
Y es que las circunstancias en que se conocieron fueron inesperadas. Tú cargada de libros huías de la lluvia que se desató aquel día mágico. Él, motivado por su buena voluntad te cubrió con su paraguas.
Jamás lo imaginaron. Él enamorándose de una fan -que aunque no férrea, lo admiraba-. Tú, conociendo a ese hombre que siempre creíste inalcanzable. Ambos se descubrieron por azar, lo que finalmente los llevó a desear estar juntos. No podrías dejar de agradecer esa feliz casualidad.
Esa casualidad que no sabías, también llegaría a desgarrarte.
Ironías de la vida.
—Yo… Ayer… Una amiga me invitó a su boda -comenzaste a contar como una anécdota. Él escuchaba atento-. Mientras conversábamos junto a otras amigas de la universidad, me preguntó si tenía novio o algo. Por supuesto yo dije que no como acordamos…
Hiciste una pausa que a Seung Hyun pareció eterna. Tus labios intentaron una sonrisa breve al recordar ese pacto que alguna vez hicieron de mantener su relación en secreto, apelando a la razón de que sería difícil en sus circunstancias estar inmerso en una relación sentimental. Y tú estabas consciente de ello, apoyaste la idea desde un principio. Él estaba volando tan alto… No tenías el valor de cortar sus alas.
—Ellas realmente se sorprendieron. Me preguntaron el por qué. Yo invente cualquier excusa. Entonces se ofrecieron a presentarme a algún buen muchacho… No me quedó más que sonreír.
Esa sonrisa triste que se esforzaban tus labios en mantener, le palpitó en el pecho. Un respiro hondo te revitalizó los sentidos.
—Papá también me ha preguntado sobre lo mismo, qué es lo que pienso hacer de mi vida. También quiere buscarme a alguien. Le dije que no y se enfadó conmigo. Él dijo: ¡¿Por qué carajos te aferras a estar sola?! -imitaste el tono de tu padre-. Obviamente me quedé callada.
El dolor de tus palabras iba penetrando lentamente en él al darse cuenta de que lo que ibas contando eran más que simples anécdotas, eran las razones que enarbolabas para intentar explicar la inquietud que te movía a solicitar aquella cosa impensable.
—Incluso hoy… Dije que iba a encontrarme con unas amigas…
—_____… -susurró Seung Hyun, llamándote. Su tono sonó como una súplica para que te detuvieras, no quería saber más.
Dolía.
—Rompamos. -repetiste con tu tono inicial.
—No quiero. -respondió él de repente, no sabiendo qué hacer o decir con certeza, más que lo que salió de su alma.
—Seung Hyun… -suplicaste a tu vez, queriendo hacerlo entrar en razón.
—No romperé contigo, _____. Debe haber algo que podamos hacer, vamos a solucionarlo de otra manera. -habló él, ignorando tu propuesta.
—¿Y cómo quieres solucionarlo, Seung Hyun? ¿Presento un novio ficticio? ¿Cada vez que me sienta con ganas de ir al cine o a pasear, o hacer compras o caminar por ahí me imagino que estás conmigo, o qué?
El latido que golpeaba fuerte en el centro de tu estómago envió señales a tus mejillas y ojos. Unas rojas, los otros cristalizados ya.
—Todas esas veces que necesite un abrazo, una palabra de aliento, alguien que me reconforte, ¿Miro las fotografías en el computador o el póster en mi pared?
Tus pupilas buscaron el suelo, incapaces de retener el agua de tus ojos. Las nauseas subieron por tu vientre.
—Estoy cansada… Muy cansada de sentirme así.
Seung Hyun sintió la impotencia. Le hería mirar el dolor que sintió en ti, en cada una de las frases que tejías, y no pudo comprender que él fuese el causante de todo aquel sufrimiento que derramaba tu bella mirada. La mirada que él amaba.
—No escondamos más nuestra relación, hagámosla pública. -determinó él, angustiado por lo que ocurría.
De verdad estaba enamorado de ti, de verdad te amaba. Y no es que tú lo dudaras, al contrario. Era su mismo amor el que era incompatible con las circunstancias.
—No seas tonto. No podemos hacer eso. -dijiste sonriendo dulzonamente ante el intento de él por encontrar una solución, una muy conmovedora-. Sabes que eso no es lo que quiero, Seung Hyun.
—¿Entonces qué es lo que quieres? -soltó con enojo, raspando las palabras sin elevar su tono. Se hallaba desesperado por tu necia negativa.
—¿Crees que todo va a estar bien si hacemos eso? -cuestionaste sin esperar respuesta, sólo razonando-. Quizá yo esté bien pero tu no. Todo por lo que has luchado se verá afectado cuando eso pase y no lo deseo. Es muy pronto para que dejes de volar tan alto.
—No puedo entenderte…
La confusión lo embargó, la sensación atorada en su garganta lo exasperaba.
—Sólo separémonos –indicaste, con la humedad en tus mejillas-. Se bien que me quieres y yo también lo hago, pero estoy harta de anteponer un “nosotros” que no estoy segura si existe o existirá, a todo lo que hago y dejo de hacer.
—_____… –llamó Seung Hyun nuevamente, como un ruego.
—Olvidémonos uno del otro y sigamos con nuestras vidas, con eso que anhelamos hacer sin preocuparnos más por el otro. Si la vida es muy generosa y realmente existe un “nosotros”, en algún momento nos cruzaremos nuevamente, en mejores circunstancias quizá.
—¿Realmente estamos terminando? –preguntó él en un murmullo.
Incapaz de hablar, asentiste levemente.
—Por esto es que no salgo con fans. –señaló Seung Hyun con un toque de humor, sabiéndote destrozada igual que él.
Una breve sonrisa asomó en tus labios.
Después de escucharte hablar de tus heridas, y saberse el causante de ellas, no tuvo el coraje de contradecirte. En el fondo entendía esas razones que expusiste. ¿Cuántas veces no habrás llorado en silencio o abiertamente mientras él no estuvo? ¿Cuántas veces no vio tu tristeza? ¿Cuántas veces no habrás esperado por él? ¿Cuántas veces habrías tenido que mentir? ¿Cuántas no te habrás sentido sola?
—Está bien, tú ganas –cedió con falsa serenidad-. Terminemos.
Tus pupilas se dirigieron a él y vieron esa comprensión resignada. El gesto abatido que mostraba su faz rasguñó tu corazón. Por un momento quisiste abrazarlo y olvidarte de todo lo demás, tratando de convencerte que podrías seguir soportando el dolor de su ausencia e incertidumbres.
No, no podías más.
—Da lo mejor. –pronunciaste para animarlo. Aquél era tu ‘adiós’.
—Tú también, ______. –dijo él, mirándote con detenimiento, intentando grabarse tus rasgos para evocarte cuando te extrañara, para llevarte en su memoria.
Más perlas cayeron de tus ojos y sonreíste al asentir con brío, convenciéndolo de que lo harías.
—Cuídate…
Tu voz quebrada no continuó y cerraste los labios. Seung Hyun supo que estaba concluido, que era hora de marcharse. Con las punzadas atravesándole el pecho, dio media vuelta y salió del pequeño lugar. A pasos cansados, a pasos perdidos.
Y en el café, una chica lloraba.
Ella lloraba.
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NA: Melancolía, Nostalgia. ¿Cómo podría definir esto? I’m feel so sad these days…
See you later…
‘Letters for you’
To: Choi Seung Hyun
Letter Three
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Me duele la cabeza.
Ya se, debería tomar una píldora pero se agotaron. Si estuvieses aquí saldrías a conseguir unas, ignorando mis argumentos de que se me pasará pronto.
Las pulsaciones dominan mi cabeza, la irritación se expande en mis pupilas obligándome a cerrarlos en busca de un poco de lubricación. Casi puedo escuchar tus súplicas para ir al médico. Exagerado como siempre.
Pero no te preocupes, soy una chica fuerte, eso lo sabes. Iré a conseguir una píldora para que estés más tranquilo. Odio inquietarte con tonterías, pero tampoco puedo ocultarte nada.
Aunque no niego que adoraría tenerte a un lado cuidándome, temiendo que me rompa cual frágil pieza de cristalería. Quizá sea gripe, vengo estornudando desde la mañana.
Olvida estas letras, estoy bien. Casi puedo escuchar el teléfono sonar en cualquier momento, dejándome oír tu voz. Tu hipnotizante voz. Mejor concéntrate en lo que estés haciendo, falta poco para el tan esperado ‘Comeback’.
Chukahe~
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NA: Algo random~
See you later…
‘Letters for you’
To: Kwon Jiyong
Letter Two
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Quiero aventar a mi gato por la azotea.
Una de las cosas que más amo de la Navidad es esa costumbre de poner árboles adornados con esferas y luces de color, por lo que el fin de semana puse el mío, justo al centro del patio de mi casa, un enorme árbol que me dobla la estatura.
Sí, lo sé, cualquier cosa dobla mi estatura.
No le puse las luces porque no las encontré, y decidí que algún día de estos se las pondría una vez que las encontrara. Mi deseo se vio frustrado por mi gato Tony, ¿Quién diablos le pone a un gato Tony?
Ok, ok, mi omma.
Pues resultó que al día siguiente tan solo de poner mi adorable arbolito resulta que el acusado le había tirado el 15% de las esferas y deformado las ramas de mi pobre pino artificial. Así que una parte de mi celebración navideña se encuentra en peligro. ¿Qué es una navidad sin un árbol navideño? Estoy segura que estas en total acuerdo conmigo.
Pero no amo la navidad sólo por los arboles y luces multicolor, también la amo porque se respira un aire diferente. Cierto, un aire muy frío pero diferente.
Es algo así como nostalgia, como una tranquilidad renovadora, una energía interna. Las personas por alguna razón extraña, son mas amables y consideradas, parecen ser más felices. Eso me gusta, respirar calidez.
Lo has notado, eso lo sé, y creo que en mayor medida porque viajas mucho y lo reiteras en todas partes. Tú también quieres un árbol deformado por Tony en tu casa, en ese lugar secreto en el que pasas tus días. Pero sería un árbol solitario pues no estarás en estas fechas para admirarlo como yo lo haré. Tu agenda está armadamente llena.
Pensando en ello de pronto, la alegría que me dan estas fechas se contrapone con fugaces punzadas de dolor.
Appa…
Mi alegría es proporcional a tu nostalgia y soledad acumulada en estas fechas. Yo que frugalmente daré abrazos a mis familiares y amigos cercanos, tú sólo llamarás por teléfono. Y no es que estarás sólo, Dae, Tae, Seung Hyun y Seungri serán los afortunados; aún así, pienso que no es lo mismo.
Arasseo, arasseo… prometí no sonar triste ni lamentable con ello.
Amo la navidad también por sus sabores.
¡Dios, comida a granel!
Estas son las fechas en que me olvido de los cuidados de la figura y degusto toda clase de platillos. Adoro el ponche de frutas, cuando tenga oportunidad te daré a probar, seguro lo amarás también.
¿Pero sabes cual es otra de las razones por las que amo la navidad?
¿No? Es simple, porque me da la ocasión para pensar en ti de la forma más romántica, tierna y nostálgica posible.
Deberías hacer lo mismo…
Merry Christmas, Ji.
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NA: Nostalgia mas nostalgia~
See you later…
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