“Tonto Seungri”
Seungri Drabble
.
Sus ojos pestañearon dos, tres, cuatro veces. Con una pincelada de incredulidad, frunció el entrecejo ante la visión.
—¿Qué rayos es eso?
—Honey~
El gesto de Laura se acentuó más al no escuchar respuesta satisfactoria.
—No quiero saber de dónde lo sacaste, o a quien se le ocurrió obsequiártelo.
—¿No es lindo?
—¿Alguna vez me responderás sin dar tantos rodeos? –contrarrestó la chica, enjarrando sus brazos en la cintura.
—Jiyong hyung –confesó quitándose el accesorio de la cabeza-. Pero debes aceptar que es lindo.
La sonrisa inocente que alargó el maknae logró remover algo en el estómago de Laura, recordándole el porqué de su debilidad por él. Tonto, Seungri.
—Si nada más falta que te pongas a bailar el “payaso de rodeo” o una cosa así –murmuró la castaña, removiéndose los cabellos con desquicio. Sabía que cuando su querido se aficionaba a algo, no lo haría entrar en razón con nada. Y a ese sombrero texano, parecía que le comenzaba a tomar afecto. No le extrañaría en absoluto que estuviese pensando en usarlo en el próximo encore.
Nota mental: Decirle a Sol que le prohíba a su adorado novio comprar cosas ridículas, o por lo menos que evite dárselas a Seung Hyun.
—¿Desayunamos ya? –presionó dejando de lado el tema del jodido sombrero.
Seungri asintió y con una sonrisa grande aventó el objeto de sus delirios en la cama, saliendo después detrás de su chica, siguiéndola por las escaleras para bajar a la cocina, desde donde se podía percibir el aroma dulce de unos hot cakes recién hechos.
—Darling… -llamó el maknae, haciendo una pausa después de tragar en gran bocado que con el tenedor embarrado en miel de maple, se llevara a la boca.
—¿Sí? –atendió Laura con distraído interés.
—¿Qué es el payaso de rodeo?
…
Tonto, Seungri.
.
NA: ¡Merry Christmas, Lau! Te dije que los leerías a su tiempo, y he aquí mis primeros regalos de navidad <3~ Espero te haya gustado, es el primero que te hago totalmente dedicado a tí en toda la extensión de la palabra, más allá del ‘about a girl’ de hace tiempo :3 Te quiero muchísimo, Rose~ de verdad, te tengo en mi más sincera estima. Siempre lo mejor para tí, que la fortuna nos sonría este año venidero y los que le siguen. Muchos abrazos cariñosos ^O^
See you later… ¿And?
“Mis regalos”
Taeyang Drabble
.
—¿Dónde están?
—¿Qué?
—Mis regalos.
—¿Qué regalos?
—Lo que me trajiste de UK. ¿Dónde están?
Young Bae parpadeó, preguntándose si su adorada novia no terminaba de despertarse, o si tenía aún la cabeza en medio de términos farmacológicos de finales de semestre. Al entrar a casa, la encontró bajando las escaleras rumbo al recibidor, adivinando que al escuchar el ruido del motor de la camioneta de la agencia se habría alertado pensando que era él llegando de su viaje.
No obstante, en lugar de ser recibido por un abrazo o una palabra de bienvenida, era interrogado por “sus regalos”.
—Sí, yo también te extrañé, Bettylu.
La chica entendió la indirecta de su novio y sonriendo encantadoramente, fue a abrazarlo largamente, prodigándole cariños para que le perdonase su insensibilidad.
—Obvio te extrañé, tonto.
Con ello bastó para que Young Bae se contentara y olvidara la “ofensa” de su prometida, entrando de lleno con ella a la sala, en donde olvidó un ratos sus maletas y demás equipamiento. La joven de cabellos ondulados observaba con ojos brillantes las cajas color arenas que se apilaban una sobre otra junto a la mesilla en que descansaba la fotografía de las vacaciones pasadas a Filipinas.
—¿Tienes algo de café?
Betty salió de su ensimismamiento y Young Bae notó su inusual distracción pero no hizo mucho caso, creyendo que se debía a la somnolencia propia de las siete de la mañana. El bailarín fue a la cocina con ella y observó atento cómo ella iba y venía entre la cafetera y la alacena para alcanzarle una taza de humeante café con un hilo de leche. Tae adoraba eso.
Le platicó de su viaje, de su estancia y de los sorprendentes conciertos en el Wembley Arena; hablaba emocionado, como si recordándolo lo estuviese viviendo por segunda vez. Bettylu –como él le decía cariñosamente-, le escuchaba atenta y callada, colgándose de sus palabras y contagiándose de sus excitantes vivencias, deseosa de haber podido estar allí con él.
—… y entonces Jiyongie quiso ir a un bazar underground y allí encontré cosas que no creerás.
—Y casi te trajiste media tienda. –acotó con humor la muchacha.
—No tanto así.
—Vi las fotos. –alegó Betty, refiriéndose a las imágenes de su novio con su gran equipaje en el aeropuerto circulando en la red.
—Pero no fue media tienda.
—No me imagino cómo habrá regresado Jiyong. ¿No rentó un jet privado o algo así?
Young Bae rio por la broma en alusión a su mejor amigo y su manía de comprar ropa a granel.
—No. –le hizo saber antes de abrir todas las cajas y mostrarle su contenido.
—¿Y dónde están? –inquirió la chica al ver los contenedores casi vacíos.
—¿Qué?
—Mis regalos.
—No hay regalos.
—¿Trajiste media tienda y no me trajiste regalos?
—Eh… no.
Betty abrió los labios para decir algo pero se calló. Típico de los hombres, se acuerdan de medio mundo menos de lo importante. Young Bae, sonrió al notar los labios fruncidos de su novia. No pudo evitar robarle un beso improvisado, nadie la mandaba a ser tan molestamente adorable.
—¿Eso por qué fue?
—¿Tu regalo?
Betty frunció el ceño, incrédula.
—Lo dejé en el coche. –confesó Tae, pintando en su faz un gesto tan encantador que su novia no pudo hacer otra cosa que echarse a reír.
—Más te vale. –amenazó fingidamente, para ahora ser ella la que se acercara a robarle un beso.
.
NA: ¡Merry Christmas, Betty! Un cortísimo y pequeño obsequio de navidad, ojalá te haya gustado :) Mis mejores deseos para tí este año venidero y como te me haces una niña tan linda, espero seguir conociendote mucho. Muchos abrazos cariñosos ^O^
See you later… ¿And?
“Su día libre”
TOP Drabble
.
—Luce…
—¿Qué quieres?
—Estoy aburrido.
—Sal a pasear.
—No quiero.
—Entonces no salgas.
—Me aburro~
—Come algo.
—No hay nada en la nevera. ¡Vamos al súper!
—No puedo, estoy ocupada.
—Luce, es mi día libre.
—Estoy ocupada.
—¡Es mi día libre!
Lucero suspiró y dejó de remarcar el lápiz digital en la tableta conectada a la enorme pantalla del ordenador de su estudio. Armándose de paciencia se giró en su silla estampada con detalles pop art –regalo de Jiyong en su anterior cumpleaños-, y miró a su prometido sentado en el sofá acondicionado para visitas indeseadas en esos momentos que la disciplinada diseñadora se dedicaba a trabajar cuando los destellos de grata inspiración le llegaban como del cielo.
—Seung Hyun, estoy trabajando en algo importante –comenzó Lucero con voz suave, como si se dirigiera a un sensible infante-. Prometo que en cuanto termine esto, saldremos a pasear. ¿Ok?
Y dado por sentado que su amado habría comprendido su solícita petición, volvió a girar su silla y centró sus ojos oscuros a través del cristal de sus lentes de trabajo, en la pantalla; retomando con sus diestros dedos las líneas oblicuas y transversales en el trazo de su imagen palpitando entre colores vivos y armónicos.
—¡Luce, es mi día libre!
La demanda en voz barítona de Choi Seung Hyun desgarró tan se súbito el silencio de su concentración, que la mano de la chica tembló y un rayón de aproximadamente seis centímetros lució rebelde en el diseño de su imaginación creativa.
Mancillado.
Con el aire que contenían sus pulmones, Lucero gritó como una loca. Frustrada, harta, desquiciada. Seung Hyun se llevó las manos a los oídos a riesgo de que se le reventaran los tímpanos. Ni siquiera se inmutó, contando treinta segundos en los que su garganta se saldría de control y paulatinamente, volvería a la normalidad.
Por el ceño fruncido en su frente, y por la que desordenadas caían mechas deslavadas de su pelo suelto, Seung Hyun adivinó que su crisis había pasado.
—¿Vamos al super? –inquirió el muchacho.
—¿No me dejarás en paz, cierto?
—Es mi día libre. –argumentó el rapero, encogiéndose de hombros.
—Tu jodido día libre…
Y sin agregar más, Lucero guardó los avances que tenía y apagó el ordenador. Tomó su chaqueta del perchero y se la puso, acomodando diligentemente el cuello de la prenda. Lista, salió del estudio, consciente de que Seung Hyun salía tras ella con las llaves del coche tintineando entre sus dedos.
Maldito estafador, sabía que obtendría su capricho.
.
NA: ¡Merry Christmas, Luce! Mi pequeño y diminuto regalo de navidad, espero al menos te haya hecho sonreír. Mis mejores deseos para tí este año venidero y siempre, siempre. Muchos abrazos cariñosos ^O^
See you later… ¿And?

Let’s Break…
TOP Scenario
.
—Rompamos.
El sonido de tu voz surcó el silencio.
—¿Qué?
La atención de Seung Hyun se tornó a ti, despertándose del ensimismamiento en que se sumió al mirar por ventana de la cafetería en que después de un paseo vespertino, terminaran para beber algo caliente y descansar.
No alcanzó a dilucidar tus palabras, pero fueron confusas. No creyó escuchar bien.
—Rompamos. -repetiste neutralmente, sin sobresaltos.
—¿Qué…? ¿Por qué así de repente…?
Él se halló turbado.
Aquella mañana, Seung Hyun te había llamado muy temprano para avisarte que no tenía actividades en todo el día, lo que les daría la oportunidad de verse y salir a algún lado. Desde que las preparaciones del comeback empezaron, tú y él no se habían visto, cosa que tenía alrededor de dos meses.
Era cierto, te llamaba y pudiste escuchar su voz; sin embargo, eran llamadas rápidas de algunos minutos. No podías verlo más que en las fotografías que de vez en vez salían en alguna revista o blog. Resultaba irónico que siendo su novia, ni siquiera pudieras verlo y constatar que estaba bien, en las mismas condiciones que una fan.
Tal parecía que regresabas a serlo.
Y es que las circunstancias en que se conocieron fueron inesperadas. Tú cargada de libros huías de la lluvia que se desató aquel día mágico. Él, motivado por su buena voluntad te cubrió con su paraguas.
Jamás lo imaginaron. Él enamorándose de una fan -que aunque no férrea, lo admiraba-. Tú, conociendo a ese hombre que siempre creíste inalcanzable. Ambos se descubrieron por azar, lo que finalmente los llevó a desear estar juntos. No podrías dejar de agradecer esa feliz casualidad.
Esa casualidad que no sabías, también llegaría a desgarrarte.
Ironías de la vida.
—Yo… Ayer… Una amiga me invitó a su boda -comenzaste a contar como una anécdota. Él escuchaba atento-. Mientras conversábamos junto a otras amigas de la universidad, me preguntó si tenía novio o algo. Por supuesto yo dije que no como acordamos…
Hiciste una pausa que a Seung Hyun pareció eterna. Tus labios intentaron una sonrisa breve al recordar ese pacto que alguna vez hicieron de mantener su relación en secreto, apelando a la razón de que sería difícil en sus circunstancias estar inmerso en una relación sentimental. Y tú estabas consciente de ello, apoyaste la idea desde un principio. Él estaba volando tan alto… No tenías el valor de cortar sus alas.
—Ellas realmente se sorprendieron. Me preguntaron el por qué. Yo invente cualquier excusa. Entonces se ofrecieron a presentarme a algún buen muchacho… No me quedó más que sonreír.
Esa sonrisa triste que se esforzaban tus labios en mantener, le palpitó en el pecho. Un respiro hondo te revitalizó los sentidos.
—Papá también me ha preguntado sobre lo mismo, qué es lo que pienso hacer de mi vida. También quiere buscarme a alguien. Le dije que no y se enfadó conmigo. Él dijo: ¡¿Por qué carajos te aferras a estar sola?! -imitaste el tono de tu padre-. Obviamente me quedé callada.
El dolor de tus palabras iba penetrando lentamente en él al darse cuenta de que lo que ibas contando eran más que simples anécdotas, eran las razones que enarbolabas para intentar explicar la inquietud que te movía a solicitar aquella cosa impensable.
—Incluso hoy… Dije que iba a encontrarme con unas amigas…
—_____… -susurró Seung Hyun, llamándote. Su tono sonó como una súplica para que te detuvieras, no quería saber más.
Dolía.
—Rompamos. -repetiste con tu tono inicial.
—No quiero. -respondió él de repente, no sabiendo qué hacer o decir con certeza, más que lo que salió de su alma.
—Seung Hyun… -suplicaste a tu vez, queriendo hacerlo entrar en razón.
—No romperé contigo, _____. Debe haber algo que podamos hacer, vamos a solucionarlo de otra manera. -habló él, ignorando tu propuesta.
—¿Y cómo quieres solucionarlo, Seung Hyun? ¿Presento un novio ficticio? ¿Cada vez que me sienta con ganas de ir al cine o a pasear, o hacer compras o caminar por ahí me imagino que estás conmigo, o qué?
El latido que golpeaba fuerte en el centro de tu estómago envió señales a tus mejillas y ojos. Unas rojas, los otros cristalizados ya.
—Todas esas veces que necesite un abrazo, una palabra de aliento, alguien que me reconforte, ¿Miro las fotografías en el computador o el póster en mi pared?
Tus pupilas buscaron el suelo, incapaces de retener el agua de tus ojos. Las nauseas subieron por tu vientre.
—Estoy cansada… Muy cansada de sentirme así.
Seung Hyun sintió la impotencia. Le hería mirar el dolor que sintió en ti, en cada una de las frases que tejías, y no pudo comprender que él fuese el causante de todo aquel sufrimiento que derramaba tu bella mirada. La mirada que él amaba.
—No escondamos más nuestra relación, hagámosla pública. -determinó él, angustiado por lo que ocurría.
De verdad estaba enamorado de ti, de verdad te amaba. Y no es que tú lo dudaras, al contrario. Era su mismo amor el que era incompatible con las circunstancias.
—No seas tonto. No podemos hacer eso. -dijiste sonriendo dulzonamente ante el intento de él por encontrar una solución, una muy conmovedora-. Sabes que eso no es lo que quiero, Seung Hyun.
—¿Entonces qué es lo que quieres? -soltó con enojo, raspando las palabras sin elevar su tono. Se hallaba desesperado por tu necia negativa.
—¿Crees que todo va a estar bien si hacemos eso? -cuestionaste sin esperar respuesta, sólo razonando-. Quizá yo esté bien pero tu no. Todo por lo que has luchado se verá afectado cuando eso pase y no lo deseo. Es muy pronto para que dejes de volar tan alto.
—No puedo entenderte…
La confusión lo embargó, la sensación atorada en su garganta lo exasperaba.
—Sólo separémonos –indicaste, con la humedad en tus mejillas-. Se bien que me quieres y yo también lo hago, pero estoy harta de anteponer un “nosotros” que no estoy segura si existe o existirá, a todo lo que hago y dejo de hacer.
—_____… –llamó Seung Hyun nuevamente, como un ruego.
—Olvidémonos uno del otro y sigamos con nuestras vidas, con eso que anhelamos hacer sin preocuparnos más por el otro. Si la vida es muy generosa y realmente existe un “nosotros”, en algún momento nos cruzaremos nuevamente, en mejores circunstancias quizá.
—¿Realmente estamos terminando? –preguntó él en un murmullo.
Incapaz de hablar, asentiste levemente.
—Por esto es que no salgo con fans. –señaló Seung Hyun con un toque de humor, sabiéndote destrozada igual que él.
Una breve sonrisa asomó en tus labios.
Después de escucharte hablar de tus heridas, y saberse el causante de ellas, no tuvo el coraje de contradecirte. En el fondo entendía esas razones que expusiste. ¿Cuántas veces no habrás llorado en silencio o abiertamente mientras él no estuvo? ¿Cuántas veces no vio tu tristeza? ¿Cuántas veces no habrás esperado por él? ¿Cuántas veces habrías tenido que mentir? ¿Cuántas no te habrás sentido sola?
—Está bien, tú ganas –cedió con falsa serenidad-. Terminemos.
Tus pupilas se dirigieron a él y vieron esa comprensión resignada. El gesto abatido que mostraba su faz rasguñó tu corazón. Por un momento quisiste abrazarlo y olvidarte de todo lo demás, tratando de convencerte que podrías seguir soportando el dolor de su ausencia e incertidumbres.
No, no podías más.
—Da lo mejor. –pronunciaste para animarlo. Aquél era tu ‘adiós’.
—Tú también, ______. –dijo él, mirándote con detenimiento, intentando grabarse tus rasgos para evocarte cuando te extrañara, para llevarte en su memoria.
Más perlas cayeron de tus ojos y sonreíste al asentir con brío, convenciéndolo de que lo harías.
—Cuídate…
Tu voz quebrada no continuó y cerraste los labios. Seung Hyun supo que estaba concluido, que era hora de marcharse. Con las punzadas atravesándole el pecho, dio media vuelta y salió del pequeño lugar. A pasos cansados, a pasos perdidos.
Y en el café, una chica lloraba.
Ella lloraba.
.
NA: Melancolía, Nostalgia. ¿Cómo podría definir esto? I’m feel so sad these days…
See you later…

‘Letters for you’
To: Choi Seung Hyun
Letter Three
.
Me duele la cabeza.
Ya se, debería tomar una píldora pero se agotaron. Si estuvieses aquí saldrías a conseguir unas, ignorando mis argumentos de que se me pasará pronto.
Las pulsaciones dominan mi cabeza, la irritación se expande en mis pupilas obligándome a cerrarlos en busca de un poco de lubricación. Casi puedo escuchar tus súplicas para ir al médico. Exagerado como siempre.
Pero no te preocupes, soy una chica fuerte, eso lo sabes. Iré a conseguir una píldora para que estés más tranquilo. Odio inquietarte con tonterías, pero tampoco puedo ocultarte nada.
Aunque no niego que adoraría tenerte a un lado cuidándome, temiendo que me rompa cual frágil pieza de cristalería. Quizá sea gripe, vengo estornudando desde la mañana.
Olvida estas letras, estoy bien. Casi puedo escuchar el teléfono sonar en cualquier momento, dejándome oír tu voz. Tu hipnotizante voz. Mejor concéntrate en lo que estés haciendo, falta poco para el tan esperado ‘Comeback’.
Chukahe~
.
NA: Algo random~
See you later…
‘Letters for you’
To: Kwon Jiyong
Letter Two
.
Quiero aventar a mi gato por la azotea.
Una de las cosas que más amo de la Navidad es esa costumbre de poner árboles adornados con esferas y luces de color, por lo que el fin de semana puse el mío, justo al centro del patio de mi casa, un enorme árbol que me dobla la estatura.
Sí, lo sé, cualquier cosa dobla mi estatura.
No le puse las luces porque no las encontré, y decidí que algún día de estos se las pondría una vez que las encontrara. Mi deseo se vio frustrado por mi gato Tony, ¿Quién diablos le pone a un gato Tony?
Ok, ok, mi omma.
Pues resultó que al día siguiente tan solo de poner mi adorable arbolito resulta que el acusado le había tirado el 15% de las esferas y deformado las ramas de mi pobre pino artificial. Así que una parte de mi celebración navideña se encuentra en peligro. ¿Qué es una navidad sin un árbol navideño? Estoy segura que estas en total acuerdo conmigo.
Pero no amo la navidad sólo por los arboles y luces multicolor, también la amo porque se respira un aire diferente. Cierto, un aire muy frío pero diferente.
Es algo así como nostalgia, como una tranquilidad renovadora, una energía interna. Las personas por alguna razón extraña, son mas amables y consideradas, parecen ser más felices. Eso me gusta, respirar calidez.
Lo has notado, eso lo sé, y creo que en mayor medida porque viajas mucho y lo reiteras en todas partes. Tú también quieres un árbol deformado por Tony en tu casa, en ese lugar secreto en el que pasas tus días. Pero sería un árbol solitario pues no estarás en estas fechas para admirarlo como yo lo haré. Tu agenda está armadamente llena.
Pensando en ello de pronto, la alegría que me dan estas fechas se contrapone con fugaces punzadas de dolor.
Appa…
Mi alegría es proporcional a tu nostalgia y soledad acumulada en estas fechas. Yo que frugalmente daré abrazos a mis familiares y amigos cercanos, tú sólo llamarás por teléfono. Y no es que estarás sólo, Dae, Tae, Seung Hyun y Seungri serán los afortunados; aún así, pienso que no es lo mismo.
Arasseo, arasseo… prometí no sonar triste ni lamentable con ello.
Amo la navidad también por sus sabores.
¡Dios, comida a granel!
Estas son las fechas en que me olvido de los cuidados de la figura y degusto toda clase de platillos. Adoro el ponche de frutas, cuando tenga oportunidad te daré a probar, seguro lo amarás también.
¿Pero sabes cual es otra de las razones por las que amo la navidad?
¿No? Es simple, porque me da la ocasión para pensar en ti de la forma más romántica, tierna y nostálgica posible.
Deberías hacer lo mismo…
Merry Christmas, Ji.
.
NA: Nostalgia mas nostalgia~
See you later…
‘Letters for you’
To: Kwon Jiyong
Letter One
.
Mucho frío hizo esta mañana. No quería abandonar el calor de las mantas.
Cuando puse un pié en la calle, un vientecillo helado pinceló mis mejillas y allí se instaló, apoderándose de igual manera de mi nariz. Hacía verdaderamente mucho frío. Iba caminando a prisa y pensando en que debí haberme puesto el abrigo largo de lana en vez de la chaqueta de piel, cuando recordé que tú también odias el frío extremo.
Mi mente de inmediato viajó hasta donde tú. Me pregunté qué es lo que estarías haciendo, mi cerebro se puso a hacer la cuenta de la diferencia de horario. De momento no recordé. Me dio pereza consultarlo en mi móvil. Determiné simplemente que allá sería de noche. Te imaginé durmiendo. Sonreí divertida al pensar en ello.
Amas dormir, odias despertarte. E igual que aquí, en Seúl es invierno.
Tú y yo compartimos el invierno, eso me hace sentirme más cerca de ti. Lidiamos con el frío, con las cortas horas del día, con las fechas navideñas que se vienen. Tal parece que no estarás con tu familia en las celebraciones, por trabajo pasarás de nuevo las fiestas con tus buenos amigos. Me gustaría que fuera tan sencillo llamar y decir: “Pasemos la navidad juntos”.
Amo el invierno. Aunque haya este frío insoportable en las mañanas. Abrígate bien, no quiero que enfermes. Si enfermas te obligaré a comer chocolate.
Te diría que tejeré una bufanda exclusivamente para ti, pero te estaría mintiendo. No se tejer. Ve y compra una, una roja o una gris y piensa que yo la he tejido. Me carcajeo de pensar en tu expresión cuando leíste esto. Pero es la verdad.
No he puesto mi árbol de navidad. ¿Sabes que amo la navidad? ¿No? No me sorprende, tú siempre tan despistado; aunque seguramente después en algún momento lo recordaras como por arte de magia, llevándome a ver el enorme árbol que ponen en Seúl con brillantes y multicolores luces. En una de las tantas navidades que compartiremos juntos.
Pero mejor dedicaré otra carta para decirte por qué adoro la navidad. Ahora, espero que sólo duermas y descanses.
Sueña conmigo.
.
Nueva inspiración. ¿Qué tal? ;D
See you later…
‘Do you want to have a baby?’
GD Scenario
Parte IV -End-
.
Una punzada aguda en la parte baja de tu vientre hizo que de pronto despertaras. Respiraste varias veces esperando a que el dolor disminuyera. No quisiste hacer ningún ruido para no despertar a Jiyong. Con cuidado, abandonaste el calor de las mantas.
Buscaste lugar en el sofá individual colocado al otro lado de la habitación. Comenzaste a respirar con esas pausas que el médico te había recomendado en caso de sentir esos dolores. Una y otra vez fuiste adentrando aire a tus pulmones, exhalándolo en silencio por tus labios. Cosa que pareció funcionar, pues las punzadas poco a poco fueron desapareciendo.
Con el sueño desvanecido, no pudiste regresar a la cama. En vez de ello bajaste a la cocina por una taza de té caliente, eso te confortaría.
Recién comenzaba a aclarar. Por las cortinas que cubrían las ventanas de la sala se colaba una que otra luz que anunciaba la mañana. De la alacena extrajiste unos sobres de manzanilla, los que con agua hirviendo pusiste en una taza. Bebiste una vez que la temperatura del agua se redujo levemente.
Últimamente las contracciones se habían hecho mucho más frecuentes y prolongadas, siendo cada vez más difícil tratar de calmarlas con serenidad, en especial cuando Jiyong andaba cerca. No querías preocuparle con el montón de trabajo que tenía encima, preparar el comeback no era una tarea sencilla como para todavía andar vigilándote por las contracciones normales del embarazo.
Una punzada más volvió a palpitar desde el centro de tu vientre, logrando incluso inclinar tu posición para atenuar el dolor. Pasó enseguida.
Tenías ocho meses de gestación, según tu aquello no era ‘tan’ normal, aún faltaba un mes. Decidiste que más tarde irías al médico a una revisión.
—No bebe, aún no es tiempo de que nazcas. Papá está durmiendo. -hablaste a tu pequeña, manteniendo la palma de tu mano en la cima de tu vientre. Y como si te oyera claramente, ella te pateó.
Sonreíste.
La idea primera de que no querías ser madre fue transformándose poco a poco. Las reticencias y razones para rechazar aquel cambio tan grande en sus vidas fueron convirtiéndose en cariño por ese ser que crecía dentro de ti. Ahora comprendías qué era eso que tu madre, tu suegra y tus cuñadas decían acerca de la bendición de tener un bebé. Esa conexión que jamás entenderías hasta haberlo vivido.
—¿Te sientes bien?
Tu mirada perdida en la luz matinal que luchaba por entrar por la ventana, se volvió para encontrarse con el dueño de esa voz entrañable. Tus labios se curvearon nuevamente al observar a Jiyong cruzado de brazos y sentado en los primeros niveles de la escalera, mirándote como un niño.
—¿Qué haces allí? Pensé que estabas dormido.
Él no contestó y abandonó su lugar en las escalinatas para ir dónde estabas. Sin mayor trámite depositó un beso en tu mejilla.
—Buenos días. -dijo antes de quitarte de las manos la taza de té y beber de ella.
Aun viviendo ya un tiempo considerable con él, nunca dejaba de sorprenderte arrancándote sonrisas guardadas cada que él quería. Tu amor por él también había crecido sino es que ya era demasiado grande desde antes.
—Me dio frío de repente y me di cuenta que no estabas. Baje a ver qué pasaba. ¿Te sientes mal? -preguntó él.
Tú negaste de inmediato, aliviando su preocupación.
—Tenía sed y bajé por un poco de té. Es muy temprano aún, ¿Por qué no regresas a dormir? Anda, descansa un poco más. -ordenaste, al palmear su brazo.
—No quiero, no tengo sueño -mintió Jiyong, pasando un brazo por la extensión de tus hombros, dejando caer su barbilla en el hueco de tu cuello-. No puedo dormir contigo aquí abajo.
Él pudo escucharla vibración de tu risa.
—No seas infantil. No te va a comer la bruja ni nada así.
Ahora fuiste tú quien lo escuchó reír.
—Anda, volvamos a la cama. No dormiré de nuevo si no te duermes conmigo. -advirtió tu novio medio adormilado.
—Está bien, vamos a dormir. -terminaste por decir, avanzando con él escaleras arriba.
Ya con el sol en alto, ambos despertaron, desayunaron y se alistaron para salir. Él a la agencia, tú con Dami, quien secretamente seria la que voluntariamente te acompañaría al chequeo médico.
—Si te sientes mal, no dudes en llamarme. ¿Arasseó? -señaló Jiyong al despedirse.
Asentiste obediente.
Ji besó tus labios dulcemente y desapareció tras la puerta, dejando su fragancia inconfundible por toda la estancia. Una contracción punzó fuerte en tu cuerpo.
“De verdad que esto ya no es normal”, repetiste en tu mente, ocupándote de respirar y respirar para acallar el dolor. Tomaste el teléfono y dudaste en marcar a Jiyong, él había dicho que tenía grabación de colaboración, no podías echar sus planes a perder quizá por nada. Continuaste buscando en la agenda, buscando el número de tu cuñada.
Dami llegó lo más pronto que pudo, entrando por la puerta como si la vida se le fuera en ello. Al mirarte, su rostro palideció.
—No me digas que…
—Se me rompió la fuente.
Tus ojos llenos de pánico eran lo único que brillaba en tu rostro. La expresión de Dami también fue magistral.
—Debemos llamar a Jiyongie. -resolvió tu cuñada, sacando el teléfono de su bolso.
—No espera. Tenía una grabación importante ahora mismo, no quiero que la cancele.
—¿Estás loca, _____? ¡Esto es más importante! ¿No sabes que si no le avisamos se enojará y nos matará? No, le avisaré. -determinó ella, volviendo al móvil.
—Unnie… -llamaste en tono suplicante-. Le llamaremos en un par de horas, en lo que llegamos al hospital y me preparan. Démosle tiempo a que termine su reunión. Por favor, unnie…
Dami cerró los ojos y suspiró.
—Jiyong me matará… -murmuró por lo bajo-. ¿Dónde está tu maletín? -inquirió sucumbiendo a tus deseos.
Al llegar al hospital, rápidamente te internaron y ordenaron prepararte para la labor de parto. Dami entonces por fin hizo lo que debía hacer y llamó a su hermano menor. Como era de esperarse, Jiyong se enfadó en demasía por la decisión unilateral de ustedes dos de no avisarle de inmediato. Sin perder tiempo, él colgó.
En cuestión de minutos, estuvo arribando al edificio junto a Young Bae que se había encargado de llevarlo, insistiendo que con su condición histérica, enfadada y nerviosa causara algún accidente.
—Noona, ¿Dónde está ella? -cuestionó enseguida la divisó en la sala de espera.
—Se la llevaron a la sala de partos. Debemos esperar aquí hasta que salga.
Jiyong reprimió su enojo. De haberle avisado a tiempo, podría estar allí adentro acompañando a su mujer. Pasó una mano por su cabello con frustración.
—Tranquilízate, Jiyongie. _____, estará bien. Y tu hija también. -reconfortó Young Bae, poniendo su mano en el hombro de su mejor amigo. Jiyong asintió resignado.
La espera se hizo eterna, en particular al joven padre. Young Bae hablaba con él de vez en vez intentando distraerlo de su nerviosismo. Jiyong internamente agradecía su compañía, no podría haber otra persona en quien pudiera obtener ese apoyo incondicional más que él, que más que su amigo, era como su hermano.
Por fin, el médico salió a dar informes. Todo había salido bien y en perfectas condiciones, indicándole a Jiyong que podía pasar a ver a su esposa e hija si lo deseaba. Obviamente, Kwon no lo pensó dos veces. Young Bae y Dami lo animaron a hacerlo.
Entró a una habitación amplia y blanca. Pulcra. Escaso mobiliario constituía la decoración, característico de los hospitales. Sin embargo, al ingresar al cuarto, algo cálido lo recibió, una sensación.
En la amplia cama, colocada justo al centro de la habitación te hallabas tú, sumida en un sueño profundo. Agotada seguramente. Oscuras hebras caían desordenas sobre tu frente.. Tu respiración era regular y silente.
A un lado, estaba la cuneta. Jiyong se acercó. El mundo de le iluminó cuando la vio. Era su hija, durmiendo plácidamente como su madre. Algo se revolvió en el centro de su pecho. Era tan bonita.
“Y pequeña”, pensó al tomarla en brazos por instinto. Con cuidado, sus manos la cubrieron. Era tan diminuta que apenas cabía en sus dos palmas abiertas. La sensación totalmente nueva que le embargó fue magnífica. Mirando a la pequeña con sus párpados cerrados, sus mejillas rosadas y su boquita apretada, un nudo se le instaló en la garganta. Nunca imaginó que el hecho de la paternidad fuera tan extraordinario.
Las mujeres vitales de su vida –además de su madre y su hermana- estaban con él, allí en la misma habitación, regalándole la mayor de las felicidades en la vida. Jiyong sonrió cuando su hija se movió un poco y bostezó graciosamente.
—Se parece a su mamá. –susurró al notarte hacer lo mismo.
Tus ojos medio adormilados se entreabrieron un poco, el cansancio los vencía. Al divisarlo deleitarse con su hija, tu corazón experimentó una especie de alivio. Y sonreíste.
—¿Cuándo tenemos otro? –bromeó Jiyong, sabiéndote consciente.
“Cállate”, fue lo único que se escuchó en la habitación antes de que cayeses de nuevo en el sueño.
.
NA: Por fin este serial llega a su término :’) Me he divertido y aprendido mucho al redactarlo. Realmente al principio no pensé que fuese de 4 partes y estructurado de este modo, pero surgió, y me quedo satisfecha. Muchas gracias a todos los que se han dado la tarea de leer y seguir este escenario ^^ Prometo seguir dando lo mejor de mí para continuar creando bellas historias.
Reblog if you enjoyed…
See you later…
Button Theme